jueves, 24 de noviembre de 2011

Lo de literatura

Cronicas de una familia
De Ana Iris Chavez Ferreiro


Crónica de una familia: Corría el año 1870. Joao Macedo Leite, parado en medio de la calle polvorienta, de arboles sucios y mustios debido a la larga sequía, extrañaba la presencia de viajeros que solían pasar por ese apartado camino. Es que la mayoría había ido a pelear en la guerra contra el “tirano López” que subyugaba a su país el Paraguay. Un día escuchó que la guerra terminó y que en la tierra desbastada sin embargo se presentaban oportunidades de progreso. Miró a su alrededor y decidió que debía huir de la pobreza en que estaban sumergidos en su país, el Brasil. Tomando a su esposa Carolina y a dos de sus hijos, emprendió camino dejando atrás a cuatro de ellos. Es que no podía llevarlos por la incertidumbre de lo que les esperaba. Cruzó el río Paraná y se internó en los espesos montes de Paraguay, abriendo picadas en la espesura hasta encontrar el camino, inhóspito y desierto que los condujera hasta la capital Asunción. Por larguísimos trechos, no se cruzaba con ningún ser humano; solo eran selva y animales salvajes. Después de meses de sufrida travesía, por fin llegaron a destino. En Asunción se encontraron con varios paisanos que estaban tentando buena suerte en el país que necesitaba urgentemente de hombres que la reconstruyeran, ya que solo quedaron mujeres y niños luego de que sus maridos, hermanos, padres, fueran diezmados por el enemigo. Así, inician un negocio en medio de trabajoso esfuerzo y muchas privaciones; una actividad comercial que con el tiempo les traería riqueza y poder. Al fallecer Joao, su hijo Alcide toma las riendas del fructífero negocio. Este había desarrollado una personalidad fuerte y avasalladora. Era un hombre ambicioso, avaro y sin escrúpulos. Se hizo tan duro que su pobreza de espíritu no le permitía conceder a su madre lo que tanto esta anhelaba, que era traer del Brasil a los hijos que allá quedaron. En una ocasión, para acallar la ansiedad materna, fingió que mandaba a su hermano Reinaldo e cumplir con la sagrada misión. Este partió del puerto de Asunción acompañado por un personal; solo que éste personal tenía a la vez otra misión, que era asesinar a Reinaldo; y así lo hizo. En compensación, consiguió como “premio” a sus servicios, que Alcide le hiciera cortar la lengua. Carolina falleció sin rever a sus hijos y sin saber la triste suerte corrida por su amado Reinaldo. Un día llego al puerto un extranjero que preguntaba por la familia Macedo Leite. Indagando llegó hasta el establecimiento de la familia. Alcide al verlo, de inmediato se dio cuenta que se trataba de uno de sus hermanos que había quedado en Brasil. Era tamaña su avaricia que simuló no conocerlo para no compartir la herencia. Como se había cambiado de apellido, el extranjero no percibió de quien se trataba el hombre que tenia enfrente. Alcide, fingiendo un acto de “caridad”, le dio un poco de dinero y lo mandó de vuelta diciéndole que la familia que buscaba era desconocida en el lugar. Durante tres generaciones, la avasallante personalidad der Alcide le permitió un dominio total sobre la vida de hijos y nietos. Ya anciano, murió sin saber que Juan José, su hijo había descubierto la verdad, y al final fue éste, quien sin haberlos cometido fue el que expió por las atrocidades cometidas por sus antecesores, guardándose en silencio el secreto terrible de su familia.



De Ana Iris Chavez Ferreiro


La muerte de Ivan Ilich


De Leon Tolstoi


El argumento gira en torno a Ivan Ilich, un pequeño burócrata que fue educado en su infancia con las convicciones de poder alcanzar un puesto dentro del gobierno del Imperio Zarista. Poco a poco sus ideales se van cumpliendo, pero se dará cuenta de que no ha servido de nada dicho esfuerzo; al llegar cerca de la posición que siempre ha soñado, se encontrará con el dilema de descifrar el significado de tanto sacrificio, y de valorar también el malestar reinante en el pequeño entorno familiar que se ha construido. Un día, se golpea al reparar unas cortinas y comienza a sentir un dolor que lo aqueja constantemente. Dicho golpe es totalmente simbólico: sube a una escalera y cuando está en lo más alto -no sólo en la escalera, sino en el estatus que ha tomado en su posición social- cae, y ahí comenzará su declive. Poco a poco, Ivan Ilich irá muriendo, y planteándose el porqué de esa muerte y de esa soledad que lo corroe, a pesar de estar rodeado de personas en el mundo aristocrático y comme il faut (correctamente) que él mismo ha construido.



De León Tolstoi


Ojos Verdes
De Gustavo Adolfo Becker

Personajes

El cuento está narrado por Adolfo y cuenta los sucesos que ocurren en la historia.
Personajes principales
  • Fernando de Argensola: En el cuento se ve un personaje orgulloso que se deja llevar por sus impulsos y por la locura de amar y de conseguir lo que quiere al estar perdidamente enamorado; al final sólo encuentra su perdición.
  • Iñigo, montero mayor de los Argensola: Un personaje que es muy espontáneo y precavido y que quiere lo mejor para el joven primogénito, intentándole aconsejar en todo momento para que se aleje de la Fuente de los Álamos.
Personajes secundarios
  • La mujer de los ojos verdes (antagonista): Espíritu endemoniado de las aguas que con su hermosura hechiza a nuestro protagonista llevándole a su perdición.


El Retrato Ovalado
De Allan Poe

Argumento

Este relato narra la historia de un hombre herido que pasa la noche en un castillo abandonado recientemente. El castillo era suntuoso y estaba decorado con hermosos tapices y cuadros. El hombre coge un pequeño libro que encuentra debajo de la almohada en el que hay una breve descripción de los cuadros y las obras de arte. Se fija en un retrato oval de una señora y procede a leer su historia. Ella era una mujer de singular hermosura que se enamoró de un pintor. El pintor le hizo un retrato, de forma que todos los días ella tenía que subir a su torre para ser pintada durante horas. El tiempo pasaba y la joven se iba marchitando. Tanto es así, que el retrato concluye cuando el pintor da los últimos retoques al cuadro y exclama: "-Ciertamente este cuadro, es la vida misma- Y volvióse a su amada...¡Estaba muerta!"
El narrador es equisciente, heterodigético y está narrado en tercera persona.

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